Como se puede notar por mi ausencia de post y comentarios por la blogolandia, retomé el proyecto de documentales en las escuelas. Ahora descubriendo aún más la linda Argentina que tenemos: Rosario, Santa Fe, Esquina, Resistencia, Neuquen...y se viene Salta!
Tendría que haber llegado de Neuquen el jueves a la noche pero nos tuvimos que quedar un día más para terminar la capacitación de los chicos.
Tendría que haber llegado ayer a la noche pero el vuelo fue cancelado por cenizas y tuvimos que tomarnos el micro que tarda 14 horas para llegar a Buenos Aires.
Llegue despeinada, con la ropa del día anterior, con sed y muchas ganas de bañarme. Pero, más que nada, con ganas de moverme un poco y disfrutar el día al aire libre.
Yo qué sé, supuestamente era para estar cansada y con fiaca pero me sentía eléctrica. Desarmé la mochila, me pegué una ducha rápida, me puse las zapas y fui a correr al Rosedal.
Que delicia no estar sentada!!! Que rico sentir solcito + vientito en la cara!!!
Como soy mucho más observadora/curiosa/chusma que atleta, siempre me pongo a mirar los personajes que componen mi escenario. Hay gente que hasta ya "conozco" porque son los desconocidos que van siempre a la misma hora, me los cruzo seguido.
Después están las familias, que van a pasear, los señores/las señoras que siguen los consejos de vida sana y corren o caminan en su plena "mejor edad". Novios que van de la mano, parejas desparejas. Gente que hace ejercicio en pantalón y camisa de vestir...
Los grupos son un caso a parte. Siempre admiro la agilidad de los skaters y la facha tremenda de los que andan en patines (tienen nombre? Patineters jaja???). Van muy cancheros escuchando música, con super gafas, coqueteando con el viento.
Los miro y envidio su estilo sobre ruedas hasta que...alguien se pega un tremendo porrazo, de cara, culo, hombros y codos al suelo. Y me acuerdo por que, aunque sea un poquito más aburrido, elijo la corrida con mis propios pies jeje.
Y haciendo ese mismo "recorrido observatorio", me voy distrayendo, se pasan las vueltas y vuelvo a casa. Un hit!
Esta vez, lo distinto fue que justo cuando estoy pasando por el lado que da a la pérgola del Rosedal, sencillamente me invadieron las rosas. Miré hacia mi derecha y vi tanta belleza, tantos colores que casi me caigo aún estando en zapas nomas.
Lo más gracioso es que es típico de las flores hacer eso. Hacía muy poco había pasado por ese mismo lugar y nada. Pero, de repente, explotó la primavera en el Rosedal.
No pude sacar fotos porque lo único que llevo encima cuando voy a correr son las llaves de casa. Pero juro que esa imagen mágica quedó almacenada en mi retina, lente medio analógico-medio digital que tengo y, hace mucho, bauticé de golondrinesco :o)
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